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7.08.2006


SS el Karmapa Urgyen Trinley Dorye



Cuando nos enteramos (Kenna y yo) que las visitas con su SS el Karmapa Urgyen Trinley Dorye, son los miércoles y sábados donde da las bendiciones algunas veces hay enseñanzas y que solo estaba a 2 hrs. de McLeodganj Dharamsala entonces decidimos ir el próximo miércoles a su monasterio.
Nos paramos muy temprano como a las 7 AM de nuestra casa de huéspedes muy modesta, sencilla; media nuestro cuarto como 3 mts cuadros y estaba forrada de la mitad de la pared de abajo hacia arriba como una especie de tapete que hay en México creo que le llaman tepetate, tenía su baño propio (eso era un lujo en India) con W.C estilo occidental (todos los W.C son estilo indio están enterrados al ras del piso y para hacer es en posición de cuclillas), agua caliente, esta era calentada con electricidad. Pedí que me calentaran el agua. Salimos de la casa después de nuestro baño a reunirnos con nuestras amigas (Alejandra de España, Soraya y Karin de Argentina) nos habíamos queda de ver ahí un día antes a las 9 AM, mientras las esperábamos en un restaurante decidimos desayunar pero no era un restaurante como los que conocemos con decirles que muchos de estos negocios en McLeodganj no tienen sanitarios, es un verdadero problema en ese lugar porque no cuentan con drenaje y todo el desagüe pasa entre la calle y las casas al intemperie (los problemas de salud son muy comunes sobretodo las enfermedades estomacales). Le comente a Kenna que tenía que ir a comprar unos sobres para la dana (en el budismo se practica la generosidad y es de respeto llevar una “Kata” es como una bufanda hecha de seda hay varios colores pero los mas comunes son las blancas y un regalo en la medida de nuestras posibilidades para practicar la generosidad, pero la verdad preferimos darles dinero en un sobre, es de mejor utilidad para ellos) pues decido camine por la calle principal donde hay muchos comercios, restaurantes, tiendas donde vende toda clase de artículos budistas, unas son atendidas por tibetanos y otros por indios (ellos si son unos verdaderos comerciantes)



La calle es estrecha con dificultad cabía un Richstar (Moto con una cabina para llevar 2 o hasta 3 pasajeros); en McLeodganj esta sobre una montaña sus calles y casas están construidas sobre los riscos la mayoría de las casas tienen banderas de plegarías llenando la ciudad con un saludo multicolor, algunas casas tenían la vista que daba a los Himalayas, se imaginan que en ese mes de Mayo hace un calor que parecía que estábamos en una hoya presto pero podíamos casi tocar las montañas nevadas con sus árboles y sus traviesos monos. Algo que me llamaba mucho la atención era en la forma en que las vacas se comportaban dentro de la ciudad (en India se practica la religión hinduista) tenían una serenidad con una paciencia hasta parecía que estaban en meditación unipuntual y lo digo porque para estar en ese caos donde hay tanta gente que esta en la calle, venderos gritando, turistas comprando, monjes y niños corriendo las vacas siempre estaban ahí casi inmóviles con su mirada relajante. Cuando estaba a punto de llegar al puesto para comprar los sobres me encontré con nuestras amigas:
-Karen (acento argentino) Hola buenos días Luis
-Buenos días Karen, buenos días Ale como están?
-Ale (acento español) Vale, nosotros estamos bien pero Soraya esta enferma del estomago.
- Les venimos a decir que no vamos a ir con ustedes pero che donde esta Kenna?
-Que lastima que no vienen, ah ella esta en el restaurante que esta enfrente del McPollo (en si era otro restaurante que se llamaba McLaoud )
-Bueno pues vamos ir a decirle que no vamos a ir con vos, vamos Ale.
-Vamos, nos vemos después Luis.
-Si nos vemos chavales por allá.
Una vez comprado los sobres regrese rápidamente, llegue cuando Karen le explicaba a Kenna como ir al monasterio Poncho y Josafat (eran otros amigos de México, ellos estaban desde Enero donde fueron a la iniciación de Kalachakra y habían decidido hacer el retiro de Vajrasatva de 3 meses pero por sugerencia de los organizadores del retiro del centro de Tushita les comentaron que tenían que ir a preguntar a un Lama si estaban preparados para hacer el mismo) se habían ido muy temprano para sacar una entrevista privada para todo el grupo. Ya con las indicaciones para llegar, emprendimos nuestro viaje de 2 horas, tomamos un especie de colectivo donde cabían 12 personas incluyendo el chofer y nos dirigíamos a Dharamsala a tomar un autobús que nos llevaría con el Karmapa, en el transcurso del viaje la vista era fenomenal llena de pinos en toda la carretera tenía una vista hacia todo el valle, llegando a la ciudad de Dharamsala en ese momento empezó a llover, nos bajamos corriendo de la camioneta hacia la central de autobuses, llegamos a la taquilla que más que central de autobuses era más un mercado típico como los de México, la persona de la taquilla en su in entendible ingles nos dijo que la salida del bus era la ultima fila, rápidamente nos dirigimos para subirnos:

-Nosotros. Karmapa…. Karmapa?
-Tibetana. Yes, Karmapa
Contentos ya sentados el autobuses emprendió el camino pero empecé a notar que nos dirigíamos a McLeodganj empezamos a preguntar a la gente que si íbamos con el Karmapa, la mayoría de la gente dijo que no que estábamos equivocados, que nos bajáramos rápido, obedientes lo hicimos y de tras de nosotros se bajo la Srita Tibetana que en un principio le habíamos preguntado con el un tremendo aguacero con granizo que hasta dolía un poco el hielo, rápidamente nos resguardamos en una casita de lamina. Investigando con la Srita supimos que ella nos estaba siguiendo porque nos oyó decir Karmapa y cuando preguntamos ella nos dijo que si pero se refería a que también ella no sabía cual bus tomar pero si quería ir con el Karmapa; esperamos unos 20 minutos sin poder tomar ningún transporte poniéndonos un poco ansiosos porque las bendiciones eran a las 2 PM y faltaba 40 minutos en eso paso otro bus que nos llevo nuevamente a la estación, decidimos tomar un taxi para llegar a tiempo ya que faltaban como 30 minutos para la hora, negociamos con el taxista (si tienen pensado ir a la India yo les recomiendo que fijen el precio antes de cualquier negociación son muy hábiles los indios para eso, se aprovechan del turismo de una forma seria), la lluvia estaba en su mero apogeo hasta el taxista se sorprendió dijo que eso era un monzón estupefactos vimos como el aire no dejaba casi caminar a la gente y una cantidad de lluvia que no se podía ver mas allá de 2 metros, el chofer empezó a manejar como si no hubiera agua, rápido pero nada comparado con los chóferes de los camiones de pasajeros que pertenecen al gobierno (esa es otra historia).




Por fin llegamos al monasterio como 10 minutos antes de que pudiéramos ver al Karmapa, estábamos en el restaurante esperando a que pasara la lluvia. El monasterio esta situado en Sidbhari, cerca de Dharamsala en un lugar maravilloso a sus espaldas se podía ver gran parte de los imponentes Himalayas con una comunidad Gelupa . El XVIIº y actual Karmapa, Urgyen Trinley Dorye, nació en Bakor, Tibet oriental en 1985, con el nombre de "Apo Gaga", en el seno de una familia de pastores nómadas . Fue reconocido por una búsqueda organizada desde el monasterio de Tsurphu, a instancias de Tai Situ Rinpoche, Jamgon Kontrul Rimpoche, y Goshir Gyaltsab Rinpoche. Fue confirmado por S.S. el XIVº Dalai Lama, S.S el Dalai Lama y el 17° Karmapa quien en una de sus visiones vio el lugar de nacimiento de la reencarnación, y luego le envió como presente su propio mala de plegarias. El XVIIº Karmapa fue entronizado en el histórico monasterio de Tsurphu, al noroeste de Lhasa, el 27 de septiembre de 1992.

El 28 de Diciembre de 1999, S.S Urgyen Trinley Dorye, huyó en secreto de Tíbet por razones de seguridad.

Abandonó su monasterio de Tsurphu, y viajó con un reducido grupo de monjes atravesando los pasos de invierno del Himalaya hacia la libertad.
Arribó a Dharamsala, India, el 5 Enero del 2000, donde S.S el 14° Dalai Lama le dio la bienvenida. Desde entonces, Su Santidad Karmapa ha estado viviendo, donde recibe enseñanzas e iniciaciones del Budismo tibetano por parte de grandes maestros del linaje Karma Kagyu y particularmente de su tutor el Venerable Khenchen Thrangu Rinpoche.

Una vez terminada la lluvia de forma milagrosa no lo podíamos creer la vista era esplendorosa todos los colores eran tan vivos, los verdes, las flores la belleza natural te dabas cuenta que en ese momento estaba todo el universo en tus ojos, te recibían los Himalayas con los brazos abiertos dándote la bienvenida a una tierra pura, se podía oler la tierra y flores húmedas se percibía toda esa paz, la felicidad, no había mas sufrimiento, entendí por 2da vez que si existe la verdadera cesación de todo sufrimiento (digo la 2da porque la primera la descubrí en el retiro), nos apresuramos para llegar al salón donde se daban las bendiciones, cuando llegamos ya había como 100 personas formadas y vimos la seguridad por parte de los soldados (en ese momento todavía no sabía porque tanta seguridad y eso que en el viaje conocí a grandes Lamas tutores de SS el Dalai Lama y no había visto nada igual).

Los de seguridad nos pidieron pasaportes, pasamos por los detectores de metal dejando nuestras pertenencias en el lugar indicado solo teníamos la kata con el sobre; formados en los lugares designados por los soldados nos percatamos que en el principio de la fila se encontraban nuestros amigos mexicanos, nos saludamos entre toda esa multitud de varias nacionalidades: Japoneses, chinos, europeos, americanos (EUA), tibetanos y 4 mexicanos, le pregunte a Josafat si llevaban sus katas me respondieron que no afortunadamente llevaba algunas extras. El reloj marco las 2 PM, minutos después salio apresurado S.S el Karmapa con su comitiva secretarios y asistentes de hecho paso tan rápido que apenas le vi la espalda se dirigió a otra habitación, los de seguridad nos fueron ordenando para pasar cuando nos toco el turno, al dirigirme a la otra habitación sentí como mi corazón empezó a latir rápido las manos me sudaban un poco pensé “que me pasa eh visto a varios grandes Lamas de otros linajes entonces empecé a dirigir mi mente en algo virtuoso para poder recibir la bendiciones de una forma adecuada me dije: te entrego mi cuerpo incluso mi vida por favor inspírame para que pueda liberarme del sufrimiento que no me separe del dharma ni por un instante y sea capaz de liberar a todos los seres y llevarlos a la completa iluminación por favor te lo suplico” estaba casi seguro que le iba a dar la kata personalmente pero no fue así uno de sus asistentes nos la puso en el cuello a una velocidad de repente cuando me di cuenta ya estaba enfrente del Karmapa no pude verlo a los ojos solo le hice una reverencia le puse el sobre en la mesa que estaba entre los dos, me dio un cordón de protección (realmente lo que significa es un recordatorio) su energía era tan fuerte e imponente que se te abrían todos los poros de la piel y me fue imposible verlo pero mi corazón estaba en paz también entendí que finalmente esas son las bendiciones.

Sus asistentes nos apresuraban mucho para que saliéramos del edificio, no entendíamos nada porque hacían eso de pronto vimos entre los cristales que entraba al salón una persona que la llevaban en brazos como a un niño cuando esta lastimado era un hombre maduro; cerraron la puerta de la habitación en ese momento se empezaron a oír unos cantos con mantras las personas que estaban con nosotros dijeron es S.S recitando unas plegarias, tratamos de acercarnos a la ventana que daba al cuarto pero ahí estaba un soldado que nos impidió ver, solo escuchábamos los mantras pasaron como 15 minutos en eso se abrió la puerta vimos como pusieron a la persona en una silla frente a nosotros solo nos dividía la ventana, vimos de repente como su cabeza se fue de lado y murió en ese momento en presencia de nosotros, todos nos quedamos impresionados hubo un silencio total, sentíamos como el aire húmedo golpeaba nuestra cara, nunca había visto morir a una persona me quede reflexionando lo afortunado de es hombre morir de esa forma y lo taparon con una cobija. Vimos como salio S.S el Karmapa lo toco en la coronilla lo acaricio con una ternura recito otras plegarías con una infinita compasión. Se imaginan el poder morir en presencia de un Buda que te ayude en tu agonía, te acompañe como una madre en esa etapa tan difícil. Creo los que estábamos ahí presente nunca olvidaremos ese suceso.

Este viaje ha sido muy impactante para mi vida alguien me dijo que me iba a empezar a dar cuenta con el tiempo de la magnitud de lo que he vivido y de la transformación en mi vida (tenía razón Lama Yeshe de que tu vida cambia después del retiro), también los invito a que investiguen la situación actual de S.S el Karmapa Urgyen Trinley Dorye. Gracias por haberse tomado su tiempo en leer esta historia espero poder escribir más cosas con el tiempo, también les pido disculpas por no tener una buena redacción y algunas faltas de ortografía pero lo único que quiero transmitir es la energía para que ustedes puedan conocer a grandes Budas y Bodhisatvas vivientes; ellos los encuentras en las calles, en los monasterios siempre con una sonrisa y trabajando incansablemente por el beneficio de nosotros cuantas veces hemos leído, escuchado estas historias. Creo que en la medida de nuestras posibilidades podamos contribuir a que el dharma se acentué que en un futuro próximo puedan establecerse esos grandes seres en nuestro país podamos recibir inspiraciones muy altas para seguir estudiando el budismo, ellos están muy interesados en conocer México ah y saben una cosa los tibetanos cuando saben que eres mexicano te sonríen con todo su corazón son muy serviciales y les gusta que les hables de los mexicanos porque dicen que se parecen mucho a nosotros (no físicamente, si no de adentro) y les gustaría conocer nuestro país algún día.

Tashi Delek

7.07.2006


EL RASTRO DE UN PEREGRINO – DESTINO: EL MONTE KAILASH


Tras días de trayecto polvoriento y mata huesos en camioneta por la carretera nacional china 219, el agua del lago Manasarovar pareció de un azul fuera de este mundo. El viaje fue duro, incómodo y agotador – llegar a la montaña más sagrada de Asia no ha de ser fácil.

El Monte Kailash en el lejano oeste de Tíbet, es sagrado para cuatro religiones. Los budistas y más de un billón de hinduistas lo consideran el centro del universo. Es el lugar más sagrado para los budistas tibetanos, para quienes la peregrinación es algo esencial.

Al pie de la montaña yace el Manasarovar, venerado por hindúes como el lago de los dioses. Cercano a él está Rakshas Tal, conocido como el lago de los demonios. Nuestro conductor tibetano rodea lentamente el relicario que marca la salida hacia el Monte Kailash – antes de detenernos, encontramos muchas banderas de oración coloridas y cientos de pilas de piedras formadas por generaciones de peregrinos.

Me asomé hacia fuera. El Monte Kailash no se veía por ninguna parte: su cima de 6.700 metros estaba cubierta por las nubes. Habiendo viajado alrededor de 1.000 Km desde Lhasa, la capital de Tíbet, yo difícilmente podía emitir algún gemido.

Naturalmente, la enigmática naturaleza de la montaña es parte de su magnetismo. Tiene 55 millones de años de edad, y se menciona en registros que datan desde la Era de Bronce de Mesopotania. Por siglos no ha perdido su fascinación para los eruditos, exploradores y buscadores espirituales. El explorador sueco Sven Hedin escribió a comienzos del siglo 20, “el extranjero se acerca al Monte Kailash con un sentimiento de admiración. El Everest y Mount Blanc no se pueden comparar con él”.

Por ahora, el Monte Kailash se mantiene misterioso y remoto. Pero el próximo mes el mayor ferrocarril del mundo, que conecta Tíbet con China, entra en operaciones para pasajeros comerciales. Una agencia de viajes británica, G.W. Travel, está haciendo reservas para giras lujosas en el ferrocarril por un valor entre $6.000 y $10.500. Los tibetanos temen que el ferrocarril traerá más olas de emigrantes chinos y que los recursos naturales disminuirán mucho más.

El desarrollo también amenaza al Monte Kailash. En el lejano oeste, un paisaje espectacular en que desiertos colinden con las montañas más grandes del mundo y donde tradiciones antiguas permanecen, el gobierno chino tiene planes controversiales para mejorar la infraestructura, incluyendo un aeropuerto y una carretera alrededor de la montaña, y espera alentar así aun más el turismo.

Por ahora, la forma más simple de llegar al Monte Kailash es unirse a un grupo con una empresa turística. Mi viaje de tres semanas fue organizado mediante una agencia de viajes en Lhasa. Me reuní con Katrina, 31, una visitante frecuente quien habla tibetano fluidamente, y Jurgen, un alemán que iba por primera vez y que había soñado con pasar su cumpleaños nr. 60 en Kailash, esperando por algún tipo de renacimiento espiritual. Algunos van a Kailash buscando epifanías, otros aventura.

Volamos a Lhasa desde la ciudad china de Chengdu y, tras unos días acostumbrándonos a la altitud (casi 3.700 metros) y juntando provisiones, partimos en un jeep con un guía, un cocinero y una camioneta con equipamiento.

Lo que usualmente toma medio día en automóvil desde Lhasa a la segunda ciudad más grande de Tíbet, Shigatse, se volvió una maratón de 12 horas, pues los autos eran desviados del camino principal por trabajos en la vía. Tras un día explorando Shigatse, a los costados del vasto Monasterio Tashilhunpo, y disfrutar nuestra última noche en un hotel confortable, estábamos listos para el viaje.

Dejamos la ciudad con la primera luz y pasamos por otras aldeas de casas de ladrillos color crema, típicas de la región central tibetana, Utsang. Era época de cosecha, y usando pañuelos de cabeza idénticos color bermellón, las mujeres cantaban mientras cubrían los campos de cebada. Excepto por los tractores, éstas eran escenas de la era preindustrial. Más al oeste, el paisaje se volvió más árido y el camino lleno de surcos, evidencia del paso de los monzones. La travesía se convirtió en montaña rusa al atravesar los pasos, ascendiendo cada vez más unos cientos de metros.

Al tercer día nos dimos cuenta de que Jurgen estaba luchando con el mal de altura. A pesar de su buen estado físico, él tenía dolores de cabeza, insomnio y problemas de respiración – y el cuento del conductor sobre cómo un alemán fuerte había muerto del mal de altura en Kailash hacía pocas semanas, definitivamente no le ayudó. Tras gran agonía, Jurgen decidió regresar con el jeep a Lhasa. Katrina y yo continuaríamos en la camioneta por la ruta 219, la ruta sur a Kailash.

En los próximos tres días pasamos por ríos que llevaban nieve, vimos grupos de asnos salvajes y venados cruzando el paisaje sin árboles, y pasamos por campamentos de nómadas en los que niños cuidaban de los yaks. Ocasionalmente, nos encontramos con un águila barbuda, un ave gigante que actúa también como agente funerario – los cadáveres son dados como alimento para los buitres en la antigua práctica budista de “entierro celestial”.

Por el camino tuvimos frecuentes picnics, con té de mantequilla de yak (té negro, sal y mantequilla), que sabía a sopa y se dice que es un gran remedio para el mal de altitud. Los tibetanos lo mezclan con tsampa, hecho de harina de cebada. Yo me repleté de Earl Grey y sándwiches de mantequilla de maní.

Algunas noches nos quedamos en hospederías rudimentarias con baños abiertos que olían terriblemente. Yo prefería acampar. El sol era feroz durante el día pero por la noche necesitábamos sacos de dormir muy gruesos. Con esto no era difícil sentirse molesto para cuando llegamos a Darchen, al pie de la montaña.

Darchen era un pozo de basura con, al menos, tres hosterías en construcción, una torre de telefonía móvil y un puñado de burdeles para la milicia china. Parece ser el Oeste salvaje de Asia.

Pero Darchen resulta empequeñecido por el majestuoso Kailash. Conocido como Kang Rinpoche – Joya Preciosa de las Nieves -, por los tibetanos, la montaña es demasiado sagrada para ser escalada. A cambio, el objetivo de un tibetano es circunvalarla –o hacer una ‘kora’-, alrededor de la montaña. Una kora purifica los pecados de esta vida, 108 koras aseguran un pasaje al Nirvana. Algunos tibetanos hacen la kora de 51.5 km alrededor de la montaña en un día. La mayoría de los occidentales lo hacen en tres. Es un camino muy duro que cruza un pasaje de 5.600 metros antes de descender al plano de un río.

Al partir, la montaña todavía estaba tapada por las nubes. El punto de partida fue el mástil gigante, Tarboche, que se levanta durante el festival de Saga Dawa cada Mayo/Junio, cuando comienza la estación de peregrinaje. Desde ahí, el camino asciende suavemente a lo largo de Lha Chu –“la corriente del arco iris de cinco colores”-, antes de llegar a Dronglung (o Valle del Yak Salvaje), el que con un poco de nieve, podría ser parte de los libros de Narnia de C.S. Lewis.

Nos detuvimos en un monasterio y entramos a la oscura y humosa cocina, rozando hombros con peregrinos bebiendo té de mantequilla. Me chocó el olor de la quema de bosta de yak, utilizada como combustible para el fuego, mezclado con incienso y cuerpos sin lavar. Los peregrinos vestidos con túnicas gruesas y multicoloridas, muchos con cuchillos en vainas con piedras preciosas incrustadas, podrían haber sido figuras de un desfile medieval.

En la primera noche, dormimos bajo el lado norte de la montaña, muy poca nieve a la vista. Antes del amanecer oí el familiar canto budista Om Mani Padme Hung, emitido por los peregrinos tibetanos al pasar por la carpa. Con ganas de completar la kora en un día, muchos habían partido a mitad de la noche. Desde aquí era un ascenso severo de 6.5 km hasta el pasaje Dolma La, y con cada paso el aire se volvía más escaso.
Vimos a un solo peregrino chino –un soldado vestido de combate-, y otro grupo de occidentales, seis budistas de Alemania. Ocasionalmente, pasaba un peregrino Bonpo en dirección contraria-, el Monte Kailash también es el más santo par los tibetanos bonpos, quienes practican la religión animista Bon anterior al budismo. Era fácil sentirse conmovido por la devoción. Muros con Mani, cada roca trabajada intrincadamente con oraciones, llenaban el paisaje.

Bajo un gran canto rodado hay un pasaje angosto, de unos 4,5 mts. de largo, por el que los peregrinos se apegan a sus abdómenes. Los tibetanos creen que sólo los virtuosos pueden pasar, así es que hasta los pecadores más sutiles se quedan atascados. Nosotros pasamos con éxito. También hay ruinas de stupas, derribadas por los chinos durante la Revolución Cultural, cuando el peregrinaje fue prohibido en Tíbet (las restricciones a la práctica religiosa disminuyeron a principios de los 80).

En el último día de nuestra kora, el sol iluminaba el costado sur nevado, marcado por una estriación de corte irregular conocido como Escalera al Cielo. De allí continuamos a las aguas termales de Tirthapuri, donde los peregrinos tibetanos finalizan su viaje. Uno se puede meter en las posas sulfurosas, pero pueden ofrecer un agradable baño de pies.

El paisaje lunar continua hacia el oeste al reino pre-budista de Guge. Algunos grupos continúan, pero nosotros regresamos para pasar más tiempo a orillas del Lago Manasarovar. Tales son los caprichos del clima que cuando llegamos a la hostería al costado del lago hubo una tormenta de nieve. Las aguas cristalina se volvieron olas de frío gris, y Kailash desapareció una vez más. Fue una buena excusa para beber té dulce y quedarse a la orilla de un fuego.

Al regreso paramos en una hostería donde escuché a un holandés quejarse. “Fuimos a Kailash y no pudimos circundar la montaña. Estaba cerrada por la nieve”. Lo lamenté por él; realmente era una pena que hubiese viajado tan lejos sin poder poner sus ojos en la montaña sagrada. Sin embargo, cuando le dije a nuestro guía tibetano, él simplemente se encogió de hombros y sonrió. “Es karma”, dijo él.

Claire Scobie en Sydney Morning Herald

6.17.2006



La decisión

Realmente deseo de todo corazón que estas palabras que escriba sobre mi vivencia en el retiro pueda ayudar un poquito a todos Uds. a inspirarnos a ser mejores humanos con nosotros mismos y en medida de nuestras posibilidades con los demás. También no pretendo en lo más mínimo ser un guía espiritual, ni tengo ningún tipo de realización y me refiero a realización en haber trascendido mis emociones perturbadoras( egoísmo, enojo, apego etc.) a un después del retiro. Pido ante mano una disculpas si mis palabras no puedan transmitir mis experiencias en el retiro de Vajrasattva.

He estado estudian el budismo hace algunos años en la medida de mis posibilidades y había decidido hacer el retiro de 3 meses de Vajrassatva, después de leer el libro de “El camino tantrico de la purificación” escrito por el legendario Lama Yeshe. Unas de las frases que se me quedo muy grabada era que él había visto como después de haber comprobado en sus alumnos una vez terminado el retiro esté les cambiaba radicalmente su vida, yo me preguntaba como era posible ese hecho, es más hasta dudaba de que fuera cierto; pero algo en mi corazón me decía que tenía que hacer el retiro de 3 meses y no por el hecho de que si me iba a cambiar mi vida o no, si no más bien era que si realmente quería estudiar budismo en serio de una forma comprometida y responsable tenía que hacerlo, además es una de las prácticas preliminares dentro de las 4 escuelas de budismo tibetano (bueno eso también lo había leído o escuchado de los maestros). Además no se uds pero a mi en medida que uno va practicando más hay más obstáculos internos y externos como el hecho de ver tus miedos cara a cara y no saber como confrontarlos eso me creo mucha angustia derivándose en mi problemas físicos serios inclusive llegaron a afectarme mi salud en ese momento dije ya no hay más tiempo tengo que hacer el retiro antes de morirme (eso fue realmente la más fuerte determinación de hacer el retiro). Decidido a hacer el retiro, empecé con mis preparativos a partir del primer trimestre del 2004, por esos días me entere que iba a ver un retiro en Estados Unidos en la abadía de Sravasti abbey de nuestra querida maestra Ven. Thubten Chodron a petición de una amiga mía de nuestro centro de dharma (ubicado en la ciudad de Xalapa, Ver México) y que iba iniciar los primeros días de enero del 2005, dije dentro de mi tengo que generar la causas para estar en ese retiro y desde de ese momento empecé a trabajar para ir al retiro pero nunca me imagine que se me presentarían varios obstáculos para ir.